Entrevistas
IA y salud mental: el acceso impulsa su uso pese a las dudas sobre sus respuestas
La IA y la salud mental comienzan a ocupar un espacio cada vez mayor entre los adultos que buscan orientación emocional. Una encuesta internacional muestra que muchas personas recurren a chatbots para obtener respuestas, incluso cuando no consideran satisfactorios sus resultados.
El estudio fue realizado por AXA e Ipsos entre 19.000 adultos de 18 países. El 63% de los participantes afirmó haber utilizado herramientas de inteligencia artificial para realizar consultas relacionadas con su salud mental.
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Sin embargo, el acceso no implica satisfacción. El 45% de los usuarios manifestó su descontento con las respuestas obtenidas. Al mismo tiempo, un 38% aseguró confiar más en estas plataformas que en un profesional de salud mental.
Los resultados plantean una contradicción. Muchas personas cuestionan la calidad de las respuestas, pero continúan utilizando estas herramientas cuando necesitan orientación.
IA y salud mental avanzan por disponibilidad
La disponibilidad aparece como uno de los principales factores detrás de esta tendencia. Los chatbots funcionan durante las 24 horas y pueden consultarse desde un teléfono móvil sin necesidad de esperar una cita.
Además, algunas plataformas ofrecen acceso gratuito o con costos inferiores a los de una consulta profesional. Esta diferencia puede resultar relevante para personas que enfrentan barreras económicas o dificultades para acceder a los servicios de salud.
El estudio también identificó posibles riesgos. Entre quienes utilizan chatbots para temas de salud mental, el 42% señaló que casi siempre sigue sus recomendaciones.
A su vez, el 28% afirmó que alguna sugerencia recibida terminó provocando un comportamiento perjudicial. Estos resultados muestran los límites de utilizar una herramienta tecnológica sin supervisión clínica.
Salud mental requiere supervisión profesional
La situación contrasta con el uso de inteligencia artificial dentro de los sistemas sanitarios. Un análisis de la Organización Mundial de la Salud en Europa señaló que numerosos sistemas de salud ya utilizan IA para apoyar diagnósticos y herramientas de interacción con pacientes.
En estos espacios, la tecnología opera dentro de estructuras con supervisión profesional, protocolos y mecanismos de responsabilidad. En cambio, las herramientas dirigidas directamente al consumidor pueden funcionar sin esos controles.
La diferencia resulta relevante cuando una persona presenta señales de riesgo o atraviesa una crisis. Un chatbot puede entregar una respuesta inmediata, pero no sustituye el criterio de un profesional capacitado para evaluar una situación compleja.
El acceso también explica el crecimiento del uso
Los datos sugieren que el uso de IA y salud mental no responde únicamente a una mayor confianza en la tecnología. También refleja las dificultades para acceder a atención profesional en determinados sectores de la población.
En este contexto, especialistas plantean que la inteligencia artificial podría tener aplicaciones útiles en áreas como el triaje, el seguimiento entre consultas y el acompañamiento inicial.
Sin embargo, consideran necesario establecer límites claros. Las herramientas deberían informar sobre sus capacidades, reconocer sus restricciones y derivar a profesionales cuando detecten situaciones que requieren atención especializada.
El desafío, por tanto, no consiste únicamente en determinar si la IA puede participar en la atención de salud mental. También implica garantizar que su incorporación no sustituya la atención humana cuando esta resulta necesaria.
La expansión de estas herramientas evidencia una necesidad previa: facilitar el acceso a servicios de salud mental. La tecnología puede formar parte de esa respuesta, pero su utilidad dependerá de la supervisión, la información y los mecanismos de derivación disponibles.
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