Mercado Asegurador

El reaseguro en República Dominicana, una herramienta clave ante catástrofes naturales

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La importancia del reaseguro es evidente en países expuestos a amenazas naturales recurrentes, como República Dominicana, donde la actividad ciclónica, las inundaciones y los movimientos sísmicos forman parte de los principales riesgos que enfrenta la economía.

Miguel Villamán, asesor de la Superintendencia de Seguros (SIS), explicó al medio dominicano Diario de Salud que las aseguradoras no asumen en solitario todos los compromisos derivados de las pólizas que comercializan. Una parte de esos riesgos es transferida a reaseguradoras internacionales, que aportan respaldo financiero cuando los daños superan determinados niveles.

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Este esquema permite que las aseguradoras continúen operando incluso después de eventos que generan reclamaciones masivas. Sin ese soporte, cubrir pérdidas multimillonarias provocadas por una catástrofe resultaría mucho más complejo.

Reaseguro en República Dominicana

El papel del reaseguro va más allá de proteger a las compañías de seguros. También contribuye a preservar la estabilidad económica de los países cuando se producen desastres naturales.

James García, presidente ejecutivo de Seguros Sura, señala que la recuperación posterior a fenómenos atmosféricos depende en gran medida de la disponibilidad de recursos para reparar daños, reconstruir infraestructura y restablecer la actividad productiva.

En ese sentido, el reaseguro actúa como una fuente de capital internacional que ayuda a acelerar los procesos de recuperación y reduce la presión financiera sobre empresas, familias y gobiernos.

“El reaseguro es vital para la sostenibilidad y la resiliencia económica. En cada proceso de recuperación tras un fenómeno atmosférico, su rol financiero resulta determinante”, dijo.

Además, permite asegurar proyectos de gran escala que difícilmente podrían ser cubiertos únicamente con la capacidad financiera de los mercados locales. Hoteles, plantas energéticas, complejos industriales y desarrollos turísticos dependen en buena medida de esta red global de respaldo.

Un país con alta exposición al riesgo

La ubicación geográfica de República Dominicana la sitúa dentro de una de las zonas más vulnerables a huracanes del Atlántico. A ello se suman riesgos asociados a lluvias intensas, inundaciones y actividad sísmica.

Sin embargo, para la industria aseguradora, el concepto de catástrofe no se limita a la intensidad de un fenómeno natural. Lo que realmente determina su impacto es la cantidad de bienes y actividades afectadas de manera simultánea.

Cuando un solo evento provoca daños en cientos o miles de propiedades al mismo tiempo, las pérdidas se multiplican y ponen a prueba la capacidad de respuesta del mercado. “Es catastrófico cuando un solo evento afecta varios riesgos a la vez. Un ciclón puede impactar simultáneamente cientos de propiedades, industrias y negocios”, dijo Villamán.

El peso de la experiencia histórica

La memoria colectiva dominicana conserva ejemplos que ilustran el alcance de estos riesgos. Los huracanes David y Georges dejaron profundas huellas tanto en la infraestructura como en la economía nacional.

No obstante, especialistas del sector advierten que un fenómeno similar tendría hoy consecuencias económicas más severas debido al crecimiento experimentado por ciudades y polos turísticos durante las últimas décadas.

La expansión de destinos como Punta Cana y La Romana, junto con el desarrollo urbano de Santo Domingo, ha incrementado considerablemente el valor de los activos expuestos a eventos extremos. En consecuencia, el costo potencial de una catástrofe es hoy mucho mayor que hace varias décadas.

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